Guatemala, la cuna del quetzal, de la mítica Serpiente Emplumada (Quetzalcoátl) adorada por los mayas bajo el nombre de Kukulkán, es una tierra de extrañas dimensiones temporales y espaciales que esconde importantes tesoros. El país no está formado sólo por bellos paisajes de montañas, volcanes, ríos, selvas o míticos lagos, como el Lago de Atitlán. Guatemala, en el corazón del mundo maya, es el centro de antiquísimas tradiciones que perviven hasta nuestros días. Quien visita el Mercado de Chichicastenango, accede a un universo de costumbres, colores y cosmovisiones, muy difíciles de experimentar en nuestros días, pero quien visita la impresionante ciudad de Tikal, el centro ceremonial más grande de los mayas, accede a un impactante mundo que aún está en vida. Y quien viaja hacia las costas del Caribe, hace un viaje a la tierra de leyendas de viejos piratas. Guatemala es un rico universo que al igual que el quetzal, el ave de la libertad, la criatura de la luz, es mito y realidad. Es belleza indescriptible, es una mirada por descubrir.
Lago de Atitlán: Según geólogos, la formación del lago toma lugar hace unos 80,000 años, de un volcán situado al oeste de la actual depresión. Los tres volcanes actuales surgieron del fondo de las aguas que llenaron el cráter de 900 metros de profundidad y formaron el lago. La profundidad según las investigaciones indican que el fondo es de 600m en una parte del lago. Se cree que la dirección del agua corre hacia la llanura del pacífico por infiltraciones subterráneas. La superficie del lago es de 130 kilómetros cuadrados a una altitud de 1500msnm.